Gafas antipicaje

Hace unos días estuve de charleta con mi vecino hablando acerca de sus gallinas y gallos. Comentábamos acerca de cómo, a veces, se peleaban entre ellos. Me comentó que algunos propietarios le ponían a los gallos más agresivos unas gafas de plástico llamadas de antipicaje. Estas gafas evitan que vean la periferia y de esa manera se reduce considerablemente los niveles de agresividad en gallinas y gallos, no intentan picar los huevos, tampoco se pican entre ellas mismas arrancándose el plumaje, y mejora la convivencia con otras gallinas y gallos.

Continué mi paseo con mi perro por el monte y de alguna manera, estas gafas me recordaron el efecto paralizante que tiene la vergüenza en una persona superviviente de ASI. ¿A cuántas de ellas no se les ha callado desde pequeñas culpabilizándolas, asustándolas, anulándolas, evitando así que pudiesen hacer nada para denunciar la agresión sufrida? Son constantes las historias que escuchamos de supervivientes que, cuando siendo pequeñas o pequeños, decidieron dar el valiente paso de decirle a sus madres o algún otro familiar lo que les estaba pasando, y en lugar de ser creídas y recibir el apoyo y protección necesarios, recibieron una reprimenda o recriminación negando o minimizando lo ocurrido.

En ese momento y los posteriores por venir, se les puso unas gafas antipicaje para que dejasen de romper la aparente armonía. Tantas personas supervivientes de ASI amansadas con una vergüenza paralizante que se convertiría en su ceguera. La persona superviviente pierde la capacidad de ver la periferia del mundo que la rodea y solo es capaz de ver el mundo desde su culpa, su autodesprecio, su dolor y su creencia de que no merece ser defendida ni creída. Las gafas alimentan su impotencia y la c

onvicción de que su libertad y felicidad no importan. Sucede lo mismo que con estas aves amansadas para evitar que molesten con su lucha ¿Y por qué molesta que luchen los supervivientes de ASI? Porque, entre muchas otras cosas, cuando rompes el silencio, incomodas el sosiego de los que te rodean. "¿Qué dirán los demás cuando se enteren? ¿No te das cuenta del revuelo y vergüenza que supondrá para la familia y gente conocida? ¿No puedes perdonar y olvidar? Será mejor para todos si te quedas callada. Yo te creo y lamento lo que te ha pasado, pero desenterrar el pasado no hará más que empeorar las cosas. ¿Y por qué vienes ahora con esto después de tantos años? ¿No ves que ahora está muy mayor y mal del corazón? No te creo, siempre te ha gustado llamar la atención. No vas a parar hasta ver tu familia destruida..."

De repente, comienza de nuevo la venta de nuevos modelos de gafas antipicaje que nos quieren imponer... ¿Hasta cuando será más importante el bienestar de los demás por encima del de la persona superviviente de ASI? ¿Hasta cuándo se antepondrán las necesidades de los demás?

Pues que nos escuche bien todo aquel que tenga oídos para oír. Desde la Asociación Crisálida, otras asociaciones y cada vez más voces, pensamos seguir yendo por todos los lugares que podamos, cacareando con fuerza por las calles y picando bien fuerte a quien haya que picar, diciendo que es tiempo de quitarse las gafas de la vergüenza y reivindicar que ha llegado el momento de romper el silencio. Ha llegado el momento de quitarse esas gafas que impiden ver los pastos verdes de esperanza y la cantidad de personas amigas que hay alrededor. Ha llegado el momento de tirar esas gafas bien lejos y decidir que ahora ya no importan las voces de aquellas personas que te han intentado silenciar y amansar.

Ha llegado un nuevo amanecer, tiempo de un nuevo canto del gallo que saluda a un sol de libertad. Ha llegado tu momento, únete a tantas otras voces que se unen para decir que mereces ser escuchada y escuchado, creída y creído. Cógete de nuestras manos. Ha llegado el momento de que se oiga tu voz, tu momento. ¡Adiós a esas gafas!

 

Joel de Bruine